miércoles, 10 de noviembre de 2010

Sobre la creación colectiva


En el transcurso de toda nuestra vida, estamos en constante búsqueda de personas que puedan ser afines a nosotros, individuos que compartan algunas de nuestras ideas, en los que podamos encontrar una afinidad común por ciertos temas. Buscamos a este tipo de personas porque nos gusta sentirnos entendidos y sobre todo, parte de algo más grande, ya sea una amistad, un grupo, o hasta una sociedad. Para los humanos tener un sentido de pertenencia frente a algo, es vital.

Además de lo anterior, la dinámica que tiene el mundo hoy en día se da para crear este tipo de vínculos. Se habla de un mundo transdisciplinar, en el que diferentes disciplinas convergen para complementarse y crear nuevos desarrollos que en pasado no era posible por el tipo de vida que llevamos. Antes era muy marcada la diferencia entre médicos, abogados, físicos, veterinarios, etc., pero en este momento ya no es así. Usualmente nos vemos en la necesidad de trabajar con otros, aprovechar sus capacidades y ayudarles con sus falencias, para crear trabajos y desarrollos mucho más fuertes y complejos.

La creación colectiva, en mi opinión, es todo lo anterior. Es unir un grupo de personas, las cuales están interesadas en un fin común, en la que cada una de ellas es una pieza indispensable de un gran rompecabezas. Cada cual es diferente, a pesar de que trabajen en pro de un proyecto común, cada cual viene cargado de simbolismos, ideales, pensamientos, que son vitales para el desarrollo de estas piezas. No es cuestión de estar 100 porciento de acuerdo con los demás, se trata de complementarse, que desde las discrepancias y las convergencias se cree algo tan fuerte, que no hubiera sido posible desde la individualidad. Se trata de reflexión, de abrir un poco la mente a la opinión de otros, de pelear un poco, de gozar con los demás, pero sobre todo, de aprender en conjunto y abrirse a crear vínculos intelectuales y emocionales con los demás.



Tengo un grupo de amigos que viven en Bogotá. Ellos son Deo, Load, Arco y Cuatro. Se conocen desde muy pequeños, desde que estaban en el colegio. Por cosas de la vida, se toparon con la expresión artística del grafiti, y hoy en día, han consolidado un colectivo llamado AEC CREW. Hace unos meses hablando con uno de ellos, Cuatro, el cual me contó un poco cómo era trabajar con sus amigos. Me decía que era algo increíble, que el vínculo que tiene con estos tres locos más, no es igual al que tiene con cualquier otro amigo. Es como una familia, se cuidan entre ellos, discuten constantemente sobre lo que piensan, sobre cosas nuevas que han descubierto, llevando a conversaciones que a veces una noche no es suficiente. Para él, un colectivo no era algo nada sencillo, es lidiar con las mentes de 4 individuos diferentes, los cuales pueden llegar a ser muy difíciles de poner de acuerdo, pero en todo caso, si siempre seguimos amando lo que hacemos, cualquier mínima diferencia que pudo haber existido, se vuelve totalmente banal. Como me decía Cuatro, es cuestión de querer y sentir pasión por lo que se hace, y si hay ese “feeling”, entonces todo puede funcionar. 

“No importa que la reacción sea buena o mala, siempre que se reaccione de alguna manera"

Quién sabe, tal vez por lo que estoy muy acostumbrada a tener una asignación específica sobre lo que debo hacer, sobre más o menos lo que debo escribir, se me ha hecho un poco más difícil hacerlo dentro de este blog. Hoy simplemente, voy a dejar fluir lo que salga de esta cabecita, relacionado con las cosas que hemos hablado y que he leído para la asignatura.

Primero lo primero, que es ese texto que nos dejaste para que miráramos, El Origen De La Vida, yo pensé que iba a ser una reflexión más que una explicación tan científica, además con todo respeto, el autor se queda divagando en puntos demasiado tiempo, llegando al extremo de lo monótono y lo sobre-explicado. Y como si no fuera poco, oh sorpresa desagradable, es increíblemente largo y no entiendo en absoluto esto que tiene que ver con nuestra clase. Está bien, se puede relacionar con la película que vimos hace ocho días perfectamente, pero la verdad espero que esta electiva no se vuelva igual de tediosa a una que tuve la desdicha de meter el semestre pasado, que me hizo sentir de nuevo como en biología en el colegio.

Bueno dejando de un lado mi descontento y desconcierto sobre ese texto, me voy a poner a divagar un poco sobre lo que sí me gustó. Me puse a investigar desde la semana pasada sobre el colectivo Doma de Argentina, bastante interesante lo que hacen este grupo de diseñadores. Desafortunadamente ha sido un poco difícil encontrar buena información sobre ellos, pero de lo que he tenido la fortuna de hallar, ha sido como un pequeño pasabocas a la grandeza inexplicable que siento en sus obras. Si no estoy mal, es un grupo de tres diseñadores y un cineasta, enfocados en una producción gráfica diferente, llena de poderosas analogías, enfocadas a nuestra cotidianeidad. Este punto me parece muy importante, porque me pasa a mí y a la mayoría de diseñadores, que nos interesamos únicamente en lo estéticamente banal. Poseemos miles de herramientas para expresarnos, las cuales pueden ser entendidas y entrar en milésimas de segundo a los sistemas de cada persona, y a pesar de eso, desaprovechamos inmensamente esta valiosa herramienta. Sonidos, sensaciones, colores, líneas, texturas, formas, transparencias, mejor dicho, a abrir el rango de nuestras acciones un poquito más, porque somos comunicadores muy potentes de mensajes.

Doma mira nuestra realidad como un gran laboratorio, de acción reacción, y como dijo Mariano, integrante, “no importa que la reacción sea buena o mala, siempre que reaccione de alguna manera”. Ellos intervienen los canales de comunicación con los mismos símbolos del sistema, moviéndose entre temas como la violencia, el control, criticando fuertemente la manipulación de información, el poder, los avances tecnológicos, y sobre todo, el denso caos de vías informáticas en donde nos encontramos. Es bueno tener artistas preocupados por un poco más que un producto en particular, examinar a fondo nuestras ciudades, sentir como palpitan, escuchar con atención lo que nos dicen, saber realmente, lo que estamos y en donde es que estamos respirando. Conocer, vivir a consciencia, nuestra realidad.

…. Hasta aquí voy por hoy.

Ciencia, con Arte, y con Tecnología ¿?

El mundo en que vivimos hoy en día ya no es como solía ser hace una década. Las diferentes ramas profesionales ya no están separadas una de las otras, como si fueran  pequeños átomos individuales los cuales hacen parte de una gran masa dispersa. Cada vez más, ha surgido la necesidad de encontrar una conexión entre estas diversas asignaturas, creando nuevas formas de interconectarse, compartir información, y sobre todo, entenderse la una a la otra para complementarse así, positivamente. A pesar de lo anterior, nuestro entorno no deja de mutar  Entre este esfuerzo de solucionar la problemática anterior, o tal vez como una respuesta a ello, nuestro entorno está mutando a un espacio puramente especializado, creando un número grandísimo de nuevos estudios y campos de acción.

Yo estudio Diseño de Medios Interactivos, y creo que hace 15 años, estaba en la mente de unos muy contados Colombianos, la idea de esta cosa rara, que hasta a mí, me cuesta trabajo entenderla a veces. Somos diseñadores, slash programadores, slash ilustradores, slash animadores, slash modeladores 3D, slash pensadores de nuevas formas de interacción, slash un resto de cosas que me faltan por aprender. Es muy difícil imaginarse qué estaba pasando por la cabeza de la persona, o el grupo de ellas, que se embarcaron en crear esto. Cómo unir tantas disciplinas, cómo interrelacionarlas entre sí, qué es lo que realmente importa, y como si no fuera suficiente, cómo hacemos para conectar todos esos pedacitos que la componen para que en realidad tomen forma y sirvan para algo. Bueno, simplemente la tenían “muy clara”. Que sean de diferente tipo no significa que no se puedan entender, que unos sean rojos y otros verdes no limita a que se complementen, y que uno hable con números y el otro con papel y pegante, no significa que no vayan a fortalecerse entre sí para crear algo tan completo, que sea casi excelente desde cualquier punto de vista. Ah si, se me estaba olvidando: también somos slash diseñadores visuales.

Al punto al que quiero llegar, es que con las CTS pasa algo muy similar. Son tres campos muy diferentes: ciencia, arte y tecnología. Campos que han estado presentes desde centenares y centenares de años, y con seguridad, han actuado en conjunto, pero no fue como hasta hace unas tres décadas, que nos dio por pensarlo como una única unidad. La tecnología al servicio del arte (nuevas formas de interacción), el arte al servicio de la ciencia (enriquecimiento de proyectos y cambiar la forma en que son presentados), el arte con ciencia y con tecnología, fortalecimiento de nuestras sociedades, al igual que un mejoramiento intensivo de nuestras vidas. CTS es tomar los problemas desde diferentes puntos de vista, para aplicarlos a un nivel social, donde todos nos involucremos con las decisiones, proyectos, posibles soluciones que pueden existir relacionados a nuestro entorno. Hay que darle algo de vueltas a nuestras cabezas, tratar de entender el mundo de un matemático, el mundo de un médico, el mundo de un veterinario para así realizar acciones más participativas y que en realidad tengan un efecto mayor que estar encerrados en nuestros mini universos con nuestros mini problemas y se acabó. Dejar un poco de lado las barreras, para no desperdiciar en gran cantidad conocimiento e ideas por nacer, que se quedan en nada por estar pensando simplemente como un X profesional, en mi caso, como una Diseñadora de Medios Interactivos.